Patologías en Proyectos – No.2

Seguiremos analizando los aspectos que pueden desembocar en Patologías en los Proyectos constructivos.

2 – PROCEDIMIENTOS DE CONTRATACIÓN

Lo primero que es importante constatar es que los procedimientos públicos de contratación y realización de diseños se lleva a cabo con unos criterios y prioridades que priman (de forma inconsistente) el costo sobre la calidad y que condicionan el desarrollo posterior de los diseños, y por tanto, da lugar a una reacción empresarial para amoldarse a las mismas

La licitación se hace con dos modalidades entre los que pasen una primera evaluación legal-técnico-administrativa: o bien directamente se adjudica a la oferta más económica (lo más habitual), o bien se solicita una propuesta técnica (que no incluye prediseño) que tiene un porcentaje de participación frente a la oferta económica. Sin embargo, en este último caso, las puntuaciones no siempre van en la línea de favorecer la calidad del trabajo. En conclusión, salvo meritorias excepciones, solo se pide a la empresa tener consistencia técnico-administrativa, buscando siempre la máxima economía allá donde hay que buscar la máxima calidad. Es decir, que no se están usando los criterios adecuados para la selección de los proyectistas.

Dentro de las bases de estas contrataciones es excepcional que se solicite el planteamiento y valoración del procedimiento constructivo, lo cual se deja en manos de las empresas constructoras. Esto, si bien no suele dar problemas en proyectos sencillos, sí es fuente de muchos problemas en aquellos más complejos donde el diseño exige importantes condicionantes al proceso constructivo, pidiéndose a las empresas algo que desconocen.

Igualmente, la garantía de buen diseño es de plazo y alcances muy limitados: si debido a defectos del diseño se incrementa el costo del proyecto final, no hay manera de que se haga responsable al proyectista y que éste pague por ello.

construction-2578410_1280

Las empresas que atienden este mercado, en aras de aumentar sus posibilidades de contratación, buscan reducir sus costos para poder realizar ofertas más económicas (recordemos que eso es lo que más valoran los clientes) siguiendo varias líneas:

Externalización. Buscan la colaboración de profesionales que no pertenecen a la empresa, pagándolos por trabajo realizado (no por tiempo), reduciendo así los costos directos e indirectos. Esto dificulta la coordinación y en general va en detrimento de la calidad del proyecto, ya que también se contrata a los profesionales más “baratos”.

Contrataciones por proyecto. Se contratan jóvenes profesionales con escasa experiencia para el proyecto en concreto, los cuales reciben poco seguimiento, siendo la exigencia el producto terminado y el plazo. La inexperiencia es la puerta de entrada para numerosos errores, tanto conceptuales como de descuido y desconocimiento.

Reducción de costos internos. Cuantas más horas se dedique al trabajo, mayor es el costo; por ello se busca que cada profesional lleve a cabo la mayor cantidad de tareas posibles, sean o no relativas a su especialidad; igualmente se reducen los controles internos y se omiten puestos de dirección y control, por no ser directamente “productivos”. La reducción de controles internos impide la detección de numerosos fallos u omisiones evidentes.

Falta de actualización. Es habitual que no se actualicen los conocimientos de los profesionales involucrados en el diseño, que incluso desconocen las últimas versiones de la normativa, y donde el “siempre se ha hecho así” es la excusa más habitual. La actualización exige tiempo y tiene un costo.

De esta forma, la oferta de las empresas consultoras que siguen estos lineamientos se vuelve muy competitiva pero a base de generar productos de escasa calidad. Las consultoras responsables y que tienen como política la calidad de sus diseños, sin embargo, quedan fuera del mercado por costo, y o siguen el mismo planteamiento o se ven obligadas a desaparecer o buscar otros mercados. Como no se valora esta calidad por parte de los clientes, sino que más bien se desincentiva, la problemática va a peor.

crack-695010_1280

Una vez que se cuenta con la carpeta técnica, se inicia la licitación de la construcción, que se rige actualmente por una LACAP modificada para evitar problemas a las Administraciones Públicas; dado que la principal fuente de problemas es la deficiente calidad de los proyectos, se ha optado por una solución cómoda pero peligrosa: el constructor ha de señalar los defectos y presentar propuestas (lo que exige que sea regulado en las bases de licitación) o ha de asumir la responsabilidad del proyecto, y por tanto, sus defectos, lo cual en cualquier caso es abusivo, ya que exige a las constructoras que hagan el trabajo que la propia institución debería hacer, que es la revisión del diseño, o que asuman los defectos del mismo. Los problemas actuales para conseguir contratar se originan en buena medida en este tipo de condiciones abusivas al contratar.

¿Qué pasa cuando hay problemas de diseño? La experiencia que tengo al respecto es que se ralentiza el trabajo, llegando incluso a detenerse, lo que implica un sobrecosto para constructor, cliente o ambos. Lo primero es ver quién va a resolver el problema. En el caso de acudir al proyectista original, lo que se puede esperar es que resuelva de la forma más cómoda para él. Se hace una corrección sobrada y cara, y ya está; con eso él queda cubierto a nivel de responsabilidad y no gasta en resolver el problema. Pedir a la Supervisión que resuelva suele ser más complicado, ya que no es normal que tengan capacidades de diseño, y en cualquier caso aplica lo expuesto arriba. Por último, si es la constructora la que resuelve, está el problema de la responsabilidad del diseño, y por otro lado también va a ver cómo lleva las aguas a su molino. Al final, pierde el cliente. Lo barato sale caro.

Limitado papel de la Supervisión. La mayor parte de las supervisiones que he conocido limitan su papel a la reunión de documentación de los materiales (ensayos, certificados de origen, etc.), y cuando van a obra únicamente se fijan en temas de acabado (p. ej.: se ahogan con fisuras admisibles en el concreto y no revisan temas de fondo o tecnológicamente complejos, como el presfuerzo) y poco más. Es más raro ver supervisiones que hagan una revisión completa de la ejecución, esto es, que revisen los procedimientos constructivos, maquinaria y medios auxiliares, en cuyo descuido residen bastantes problemas estructurales (por fases inadecuadas, juntas de construcción mal planteadas, cimbrado deficiente, etc.) y accidentes de trabajo posteriores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s